• El rincón de mi cajita rosa – Remember

    Se suele decir que no es bueno mirar demasiado al pasado, y más si te ha tocado vivir momentos difíciles, pero por mucho que te duela, a veces está bien recapitular para comprender el valor de la vida. En mi caso, sé que tengo una nueva oportunidad y debo exprimirla al máximo, porque de vida sólo hay una. El recuerdo doloroso del cáncer En un rincón de mi mente, tengo una cajita de color rosa, donde guardo los recuerdos más dolorosos producidos por el inesperado y repentino cáncer. ¿Por qué mi cajita es de este color? Porque el color rosa es el símbolo del Cáncer de Mama, pero como sabéis, el cáncer no es de color de rosa, pero si es el indicador de alerta para hacernos las revisiones y detectarlo a tiempo. Así fue como yo lo descubrí. Y como os he explicado, de vez en cuando hay que abrir esta cajita. Reviviendo la noticia inesperada Hoy después de un día de estrés, a golpe de reloj y nervios, he decido abrir mi caja. En ella he encontrado el día en que un doctor con bata blanca, cara seria y con voz casi apagada, me decía: Tienes cáncer de mama directamente, con todas las letras y sin adornos. Creo que en varias ocasiones os he explicado mi reacción. Fue como si no fuese conmigo, mi mente no lo asimilaba, no era real, sino una pesadilla, me despertaría en algún momento, y habría sido un mal sueño... CÁN-CER, palabra de tan solo dos sílabas, pero un gran temor al escucharla para todo el mundo. ¿Quién no conoce algún vecino, amigo, conocido o compañero de trabajo que haya tenido o tenga cáncer? pero que te lo digan a ti o algún familiar cercano, es una noticia inimaginable. Gran ayuda inolvidable Llegué a casa, era media tarde, y me repetía una y otra vez: ¿Y ahora qué? No sabía que debía de hacer, que pasaría. Mi familia y amigos estaban ahí ofreciéndome su apoyo, pero me sentía incomprendida, necesitaba saber y conocer la enfermedad de primera mano. Un día, una amiga me habló de Albert, del blog “Vivir a contracorriente”, él me hizo cambiar el chip y me dio la fuerza que necesitaba para luchar y no rendirme. Me dio consejos y me entendía perfectamente por el momento que estaba pasando, me sentía perdida y me dibujo el camino con su sonrisa. Albert llevaba mucho tiempo luchando contra el cáncer, con tan solo 21 años había pasado por 4 tumores. Leer su historia y recibir sus mensajes que me enviaba animándome, fue una dosis de energía y fuerza que necesitaba para tirar hacia adelante. Pocos días después, me puse delante del ordenador y empecé a escribir todo lo que estaba viviendo, fue mi terapia. Hasta que un día decidí publicarlo y así nació La Esencia de Vivir. Porque me di cuenta de que podía ayudar a otras personas, de la misma manera que Albert me ayudó a mí. En aquel momento me sentí sola, pero realmente no lo estaba, no lo estamos, somos muchos que padecemos esta enfermedad. No estamos solos A los pocos días comencé a recibir muchos mensajes, de personas que estaban pasando la misma enfermedad y dándome las gracias por explicar mi experiencia porque se sentían identificadas. Hice la página de Facebook “La Esencia de Vivir” y un tiempo después la de Instagram @laesenciadevivir. En las redes sociales cada vez nos vamos uniendo más guerrer@s de batalla, y en la distancia virtual nos damos fuerzas y abrazos, donde fluye la energía que necesitamos para mantenernos arriba y no rendirnos en la lucha del día a día que conlleva esta enfermedad. En medio de este camino te encontraras piedras y montañas, pero solo son eso, piedras que debes saltar y montañas que debes subir, solo depende de ti, de quererte y creer en ti. El cáncer no entiende de solidaridad De momento, mi mente cierra la cajita rosa, ahora tengo muy presente todo lo que he luchado y sé que pronto podré pasar página a esta enfermedad que entró sin avisar como un vendaval donde nos cambió la vida totalmente en un segundo. Me quedan tres años por delante, pero hoy sé que no estoy sola, y que juntos podemos luchar. Porque lo que no sabe ni entiende el cáncer es de solidaridad, unión y sonrisas. Gracias a tod@s los que estáis ahí tras las redes sociales, y los ánimos que me enviáis siempre. Simplemente GRACIAS.
  • Investigación cáncer de pulmón Dr. Joaquim Bosch

    La silibinina, un posible potenciador de los tratamientos oncológicos para el cáncer de pulmón. Las semillas del cardo mariano han sido utilizadas des de tiempos antiguos como un remedio medicinal para las enfermedades del hígado. En la década de los 90, varios estudios pre-clínicos observaron que la silibinina, substancia natural presente en las semillas del cardo mariano, podía tener actividad protectora frente la toxicidad de diferentes fármacos citostáticos. Posteriormente también se ha descrito que la silibinina puede tener actividad antitumoral en diferentes tipos de cáncer (incluyendo el cáncer de pulmón) tanto en líneas celulares tumorales como en animales (ratones). El cáncer de pulmón unos de los más letales El cáncer de pulmón es actualmente el cáncer más letal, suponiendo aproximadamente el 25% de las muertes por cáncer en los países desarrollados. Des de el año 2013 en el ICO Girona se realizaron varios estudios de papel que pueden tener la silibinina en el cáncer de pulmón. Avance en reducción de metástasis Ahora hace un año, el equipo liderado por el Dr. Joaquim Bosch (ICO Girona-Hospital Josep Trueta) reportó dos casos de pacientes con cáncer de pulmón y metástasis cerebrales resistentes a la quimioterapia y radioterapia que obtuvo una mejoría clínica y radiológica (reducción del volumen de las metástasis cerebrales del 70-85%) al iniciar un suplemento nutricional que contenía esta substancia. Dado este esperanzador resultado pre-liminares, hay que seguir impulsando esta línea de investigación traslacional. Acto benéfico de La Esencia de Vivir contra el cáncer de pulmón (2017) Los beneficios obtenidos en esta actividad solidaria (Master Class Spinning solidari) se destinaran a seguir profundizando en el papel que tiene la silibinina en la reversión de la resistencia con los tratamientos oncológicos a nivel pre-clínico en el cáncer de pulmón. Esta investigación permitirá disponer de valiosa información para saber que tratamientos oncológicos actualmente disponibles pueden ser sinérgica administración de la silibinina. La información obtenida permitirá diseñar estudios clínicos que permitan incorporar la silibinina al arsenal terapéutico hoy en día disponible contra esta enfermedad. La investigación se realizará en colaboración con el grupo de recerca del Laboratorio de Cáncer y Metabolismo liderado por el Dr. Javier Menéndez, ubicado en las instalaciones del IDIBGI. Dr. Joaquim Bosch Barrera Institut Català d'Oncologia - Oncologia Médica - Hospital Universitario de Girona Josep Trueta - Profesor Asociado -Departamento de Ciéncias Médicas - Facultat de Medicina - Universidad de Girona Por este motivo, puedes inscribirte aquí https://www.la-esencia-de-vivir.com/inscripcions/ puedes hacer también tu aportación. Gracias por vuestra colaboración.
  • Mi cicartiz, señal de victoria

    Han pasado ya tres meses que acabé mi última sesión de la quimioterapia subcutánea, aun me queda por delante casi 5 años de tratamiento hormonal con la pastilla “mágica”, el tamoxifeno, una medicación que también tiene sus efectos secundarios: algún dolor muscular, días de cansancio, pérdida de memoria, despistes e insomnio. Pero lo más duro ya ha pasado. Paciencia y superación Ha sido un camino largo, lleno de baches y de subidas, donde intentabas mirar para ver el final del camino, pero la densa niebla no te dejaba ver… ese sendero lo tenias que hacer pasito a pasito y con mucha paciencia para no tropezar, y conforme te ibas acercando, poco a poco la niebla iba desapareciendo y un radiante sol alumbraba el final del trayecto, después de tanto tiempo, casi no te lo puedes creer. Tienes una sensación de libertad, te invade una gran emoción, quieres gritar y llorar de alegría a la vez. No estoy sola, hay más como yo... Durante el camino, me he cruzado con personas que estaban haciendo el mismo recorrido, luchando por sobrevivir. A la vez, gente que pasaba y te tendía la mano para ayudar a pasar los obstáculos, personas anónimas que ahora se han convertido en grandes amigos. Cicatriz una señal de victoria El cáncer te deja llena de cicatrices, interior y exterior. Las cicatrices de dentro con el paso del tiempo se irán curando, (aunque parezca que nunca se vaya a sanar), hay que aprender y trabajar tu interior, ya no somos la misma persona de antes de la enfermedad, somos otra más fuertes, tenaz y audaz. En cambio, la cicatriz de fuera, siempre estará, pero mirarla será una señal de victoria, un recuerdo de la lucha de una batalla vencida. Cada vez que salgo de la ducha y me miro al espejo, lo primero que veo es la cicatriz, la acaricio muchas veces y me digo: estoy aquí, estoy viva. Por eso, no temas en mostrar tu huella, no tengas miedo en mirarla, es tu símbolo de victoria personal. Modelo por un día Hace un par de meses, tuve la oportunidad de participar en un proyecto de fotografía mostrando la cicatriz. Fue una gran experiencia, jamás pensé que haría algo así, pero todas las chicas que estuvimos en esa sesión fotográfica, con las misma enfermedad, nos sentimos modelos por un día, a pesar de nuestras cicatrices, no había vergüenza, ni miedos éramos mujeres sin complejos. Gracias al fotógrafo Jordi Clopés y a la maquilladora Yasmina Tenorio, ese día aprendimos a querernos tal y como somos, esa experiencia vivida en el estudio, nos dio una inyección de energía y los posibles complejos desparecieron. El poder compartirlo con otras personas que han pasado por lo mismo, te das cuenta de que no estás sola. Confianza, optimismo y fortaleza Ese día vivimos muchas emociones, que son difíciles de explicar. Te sientes liberada por un lado y por el otro te ayuda a aceptar el distintivo que nos ha dejado marcado. Este proyecto fotográfico puede ayudar y a concienciar a mucha gente, ya que se muestra una realidad que no se ve, son duras, pero a la vez, hay fortaleza y optimismo. No son fotos de personas derrotadas, sino, somos gente mostrando fuerza y energía. Mi hijo, la mejor medicina emocional Días después volví al estudio para hacerme una foto con Marc, mi hijo. Él me ha dado el empuje para tirar adelante durante todo este tiempo. Y quería compartir con mi niño ese instante, inmortalizar el momento acariciando el estigma que llevo en mí. Una caricia, un beso, un abrazo… la mejor medicina emocional que puedes recibir, como algo tan pequeño te pueda dar algo tan grande.
  • El miedo – El primer obstáculo

    ¿Cómo vencer al miedo cuando te dicen que tienes cáncer? El cáncer de mama es el más frecuente en las mujeres, con una incidencia de más de 22.000 casos anuales en España, por eso cuando te dicen que tienes esta enfermedad de golpe te envuelve el pánico. Este fue mi primer obstáculo EL MIEDO cuando me dijeron que tenía cáncer de mama, guardaba las esperanzas, como mecanismos de defensa, de que me dijeran que había sido un error, que esos resultados no eran míos, pero no fue así. El miedo: a lo desconocido, al pronóstico, al tratamiento y sus secuelas, y dar la noticia a los familiares, me invadió de repente una sensación de angustia, tensión y ansiedad en pensar cómo afrontar toda esa situación. ¿Cómo vencer este temor? En mi experiencia, puedo decir que lo primero es aceptarlo. Una vez lo tienes asumido, todo es más fácil, pero se necesita su tiempo. Debemos tener una actitud positiva y convencernos de que vamos a ganar esta batalla, buscando esa luz que todos llevamos dentro, sin dejarnos vencer en ningún momento por los malos pensamientos. Librarnos de la ansiedad y de la depresión, son reacciones normales ante el shock que supone cuando te dan la noticia de una enfermedad como es el cáncer. Tener miedo es una emoción desagradable, aunque positiva, porque imaginémonos que no tuviéramos nunca miedo a nada…viviríamos de forma tan temeraria que pondríamos en riesgo nuestra propia vida. El miedo es un mecanismo de defensa, útil para nuestra supervivencia. Una de las cosas que puede ayudarnos: Informarse: preguntar y hablar con otras personas que hayan pasado por la misma situación. Pedir ayuda: buscar apoyo en los familiares, amigos o profesionales sanitarios. Cuando nos vamos familiarizándonos con la enfermedad poco a poco nuestra angustia va desapareciendo, porque vamos teniendo más control sobre la situación y te sientes más seguro. Mantener la calma es uno de los objetivos para poder llegar a la meta en estos momentos. Es un sendero muy largo que debemos recorrer, por eso no debemos olvidarnos de esa virtud principal que muchas veces se nos escapa… LA PACIENCIA. En estos momentos tan complicados para superar el temor al CÁNCER el mejor aliado eres tú. Somos nosotros los responsables de estar bien y de hacer de nuestra vida que sea más agradable. En unos días veremos que todo este proceso habrá sido una experiencia vital de supervivencia, que el miedo nos ha reforzado emocionalmente, nos ha hecho valorar más las cosas, apreciar que cada día hay un nuevo sentir. No es que seamos mejores personas, pero nos resitúa en la vida.
  • Nueva vida después del cáncer

    Vivimos la vida sin darnos cuenta de todo lo que tenemos. Podemos levantarnos, dar a un interruptor y se enciende una luz, dar un giro a un grifo y nos sale agua. Tenemos una familia y unos amigos, que cuando necesitamos cualquier cosa descolgamos el teléfono y llamamos. Mirar a tu hijo y poder acariciarle. Parece todo muy normal, pero no lo sabemos valorar, hasta que,  por una grave enfermedad, vemos que es posible  que todo eso lo podamos perder. Confianza en mis ángeles vestidos de blanco Van pasando los días, y me voy recuperando. He dejado cosas atrás, y estoy empezando una vida mejor, con muchas ilusiones, con ganas de vivir. Soy feliz, llena de alegría y de vitalidad, todo esto gracias a confiar en mi doctor oncólogo, por ofrecerme los tratamientos que me han curado, a pesar de la agresividad que conllevaba, con fuerza y positivismo se puede conseguir y superar esta gran batalla. Los médicos, me han dado seguridad y tranquilidad al saber que me estaban curando y matando todo lo malo que había dentro de mí, eso me hacía sentirme segura. No puedo olvidarme del equipo oncológico de enfermeras y técnicos del ICO, por el gran trabajo que hacen, y siempre con una sonrisa, son como ángeles. Lidiando con el cáncer En este año he descubierto nuevas emociones y sentimientos, he aprendido poco a poco a no tener miedo y a confiar en que todo va a salir bien, en que pronto volverá mi vida anterior, pero eso sí, con otra filosofía… y a partir de ahora empieza una nueva vida llena de vivencias y recuerdos que jamás podré olvidar. Aprender a dejarnos cuidar Unas de las cosas importante para afrontar la enfermedad, es poder hablar del cáncer sin miedo, sin tabú. Conocerlo y saber de él, porque así seremos más fuertes. Para ello debemos tener una actitud positiva, quererte y dejar que los demás te ayuden. Dar y ayudar es fácil, pero pedir ayuda a veces es lo más difícil o sobre todo reconocer que la necesitamos. Cuando estamos enfermos a veces nos volvemos un poco egoístas en ese sentido. No nos damos cuenta que nos tienden la mano, y que la podemos coger. Pero debemos de aprender a dejarnos cuidar y mimar. También debemos de acordarnos de la gente que tenemos a nuestro alrededor, nuestros familiares y amigos, porque también sufren, tanto como nosotros. Debemos mostrarnos con una sonrisa, así nos ayudaremos mutuamente, todo será más fácil. A por una nueva vida... Cuando el tratamiento del cáncer ya ha terminado, esperamos que la vida vuelva a ser igual que era antes, pero no es así, algo ha cambiado, de entrada llevamos tatuado para siempre la palabra CÁNCER. Ser una superviviente de un cáncer a veces conlleva a tener el temor de que  vuelva a regresar, pero debemos curarnos poco a poco esas cicatrices emocionales que nos ha provocado la enfermedad. Unas de las preguntas que me hacía a menudo era: ¿Y después qué? pues, hay que vivir el día a día, cada minuto, olvidando el pasado y no pensar en el futuro, vivir el momento disfrutándolo al máximo. Cada día es un día de felicidad, existimos, por lo tanto vivimos… Desechemos las cosas que nos dañan y quedémonos con las que nos hacen felices. Así es como he decidido vivir, esta es, mi esencia de vivir. Proyectos solidarios Unas de las ilusiones de esta nueva vida, ha sido lanzar una campaña de bolígrafos solidarios de la Esencia de Vivir, y destinar todos los beneficios a la Fundación Oncolliga Girona. Crear este proyecto, poniendo mi granito de arena, con cariño e ilusión ha sido muy gratificante.  Durante este trayecto solidario, he conocido a personas que están pasando por esta enfermedad, y hemos compartido emociones y vivencias sufridas con el cáncer. También he podido hablar con familiares y amigos que tienen algún ser querido relacionado con la enfermedad. Te explican sus temores, porque no saben cómo pueden ayudarles, ya que para ellos es un mundo desconocido. Y es cuando te das cuenta de lo mucho que también sufren las personas que tenemos alrededor. Seguimos caminando... Ahora continuo hacia delante, me quedan cuatro meses de tratamiento subcutáneo de Herceptin, y 5 años por delante de Tamoxífeno (pastillas hormonales), un cóctel que me provoca dolores musculares y un poco de cansancio, pero sé que estoy en la recta final, seguiré caminando…Tengo suerte.
  • La sexualidad con la quimioterapia

    Me gustaría hablar sobre la sexualidad durante el tratamiento en la quimioterapia. Parece un tema tabú en este sector. Los profesionales te informan sobre la fertilidad, en caso de persona joven, en edad fértil, te recomiendan guardar óvulos, ya que la quimioterapia puede retirar la menstruación. Pero en el tema de la sexualidad no explican las consecuencias y efectos que produce la quimio. Se entiende, que se pase desapercibido porque cuando te dicen que tienes cáncer, en lo último que piensas es en el sexo. Os explicaré mi experiencia, aunque cada caso es personal y único, no a todas nos puede pasar lo mismo, pero tal vez os sirva un poquito para entender la situación. Desde el momento que te diagnostican la enfermedad, entras en un mundo de angustia, nervios, miedo, inseguridad. Después viene la operación, en mi caso, un pecho con cicatriz, el otro pecho muy caído, te ves poco sexy, poco atractiva, empiezas a no tener pelo, ni ceja, ni pestañas, pálida… en fin, una interminable la lista. Y piensas: ¿cómo afectará el cáncer en mi vida sexual? Los primeros días cuesta tener relaciones sexuales, entre que estas agotada psicológicamente y físicamente hay un pequeño distanciamiento con la pareja, es totalmente lógico y normal. Una vez comenzada la quimioterapia tenía muchas dudas y me preguntaba: ¿Tendré deseo sexual? ¿Podré tener orgasmos? Estas preguntas no me atrevía hacérsela a mi oncólogo, así que, debería de descubrirlo por mí misma. Durante las primeras sesiones, en los días que me encontraba mejor, podía tener relaciones sexuales y descubrí que el deseo a la intimidad con mi pareja volvió a surgir, incluso podía llegar al orgasmo. Pero lo mejor de todo, era la sensación que me producía, me sentía VIVA, y el miedo que tenía al principio de cómo podría responder mi pareja hacia mí, ya que me veía poco atractiva y poco sexy, desaparecieron por completo. Una vez acabado el tratamiento, las relaciones eran muy dolorosas. Sentía una sensación de ardor e irritación. Y como cada vez iba aumentado más, decidí ir a mi ginecólogo. Me comentó que era totalmente normal, a consecuencia de la resecación vaginal que provoca la quimioterapia. Me recetó una crema y un tratamiento regenerador de la mucosa vaginal. Me fue genial, desapareció el dolor. Os aconsejo, que sin tener vergüenza ni miedo, ir a vuestro ginecólogo y le hagáis todas las preguntas y dudas que podáis tener. De esta manera, vuestra vida sexual será más placentera y menos dolorosa. Además, si podéis intentar disfrutar de esos momentos, porque es como inyección de energía, de adrenalina, muy positiva y la sensación de sentirse VIVA es muy satisfactoria.
  • Reír: Una gran terapia

    Hace un mes que acabé la radioterapia. Los quince primeros días fueron bastante duros, porque una vez acabas el tratamiento, piensas que te pondrás bien al instante, pero no es así. Pasé días con mucho agotamiento, cansancio, sin energía y pérdida de apetito, porque la radioterapia sigue destruyendo células, de una manera más concentrada en la zona local. Poco a poco fui recuperándome y ahora puedo decir que estoy mucho mejor. Miro hacia atrás y me parece increíble el recorrido que he hecho. Pero estoy muy contenta de cómo lo he llevado todo. Ahora, por el camino, me encuentro a gente que empieza esta batalla. A vosotras y a otras que estéis pasando por este cáncer, tenéis que descubrir la fuerza que todas tenemos dentro, que aunque no lo creáis está ahí. Luchar, disfrutar de los momentos, y la mejor terapia que nunca falla es REÍR. En varios artículos de la Esencia de Vivir, os hablo a menudo de la sonrisa, de reír, ¿Sabéis por qué? Porque es algo fundamental, potenciar el sentido del humor, para sobrellevar mejor el proceso del tratamiento y de la curación. Durante mi enfermedad, he seguido siendo yo, no he dejado de sonreír, incluso reírme de mi misma… y os puedo asegurar que funciona. Todo esto puede parecer contradictorio, porque la palabra CÁNCER, suena algo serio, grave, sí, lo es, y hay que tener respeto, pero no podemos permitir que nos invada el miedo, nos merecemos ser felices, nos merecemos vivir. También he podido comprobar lo satisfactorio que es ayudar a la gente. Con un simple gesto, con una sonrisa, porque si ayudas a alguien a reír le estarás ayudando a vivir.
  • La radioterapia

    Ahora tengo que descansar unos días para seguir con el tratamiento. Mi oncólogo, me comenta que la segunda prueba del corazón que me he hecho al terminar la quimioterapia está bien y la analítica de sangre también. Me explica que cuando pase un mes empezaré la Radioterapia. El 25 de junio, tengo mi primera visita con mi oncólogo radioterapeuta, es una persona muy simpática, abierta y comunicativa. Nada más empezar me hace un resumen desde el primer día que me operaron hasta acabar la quimioterapia. Mi tratamiento es combinado (cirugía, quimioterapia, radioterapia y los anticuerpos (HERCEPTIN) para controlar la proteína HER2) La radioterapia es para asegurarse que no quede ninguna célula cancerosa y actúa sólo en la zona donde se radia. Empiezo una nueva fase para mi curación. Todo lo relativo al cáncer y sus tratamientos es muy complejo y difícil de explicar. Cada tratamiento es personalizado. De una forma muy didáctica me explica que tengo programadas 25 + 8 sesiones, en total 33. Las primeras 25 serían por todo el pecho izquierdo, y las otras 8 sesiones solamente la zona donde fue extraído el tumor. Tengo que ir cada día, de lunes a viernes. Cada sesión durará unos 2 minutos. Me recuerda que es muy importante una buena alimentación, beber 1,5 litros de agua diarios y ponerme crema hidratante. También me van hacer un Tac de simulación, sirve para ver donde están exactamente el pulmón y el corazón, para no radiar esa zona. Se obtienen imágenes que las transfieren al sistema de planificación, donde se desarrolla el plan de administración del tratamiento. Estudian la posición en la que deberé colocarme estirada y que siempre será la misma cuando haga las sesiones de radioterapia, como referencia me tatúan unos puntos a cada lado y en medio del pecho y otro encima del ombligo, casi ni se notan, pero no se borrarán nunca. Día 7 de julio, mi primer día de radioterapia. Voy más relajada que cuando fui a mi primera sesión de quimioterapia, estoy tranquila, más segura. Conozco el lugar, al personal sanitario y eso me ayuda, también mi oncólogo radioterapeuta me lo explicó todo al detalle y me transmitió mucha seguridad. La sala de espera está al lado del Hospital de Día 2. Estoy esperando, hay unas puertas de acceso restringido de la que sale una técnico sanitaria, es muy agradable y simpática. Me explica el procedimiento a seguir, me entrega una tarjeta de programación y una bata que debo ponerme cada día en un vestuario individual y donde tendré que esperarme antes de pasar a la sala donde se aplica la radioterapia. Vienen a buscarme, dentro de la sala de radio hace un poquito de frío, esa temperatura es para que la máquina no se estropee. Me estiro en la camilla, y me colocan exactamente en la misma posición que estaba el día que me hicieron el tac de simulación, guiándose por los puntos tatuados que tengo. Las dos técnicos salen de la sala, a través de una cámara vigilan que todo vaya según lo previsto. Ponen en marcha la máquina que tiene un aparato que proyecta la radiación, primero lo dirigen a la derecha hace un ruido, se para, entran y cambian unas placas, vuelven a salir y después lo dirigen a la izquierda, hace otro ruido y ya está. Cada vez que se para la máquina, deja de emitir radiaciones. El tipo de radioterapia que me aplican no me vuelve radioactiva, puedo entrar en contacto con normalidad con familiares y amigos, después de salir de la sala. No he notado absolutamente nada, es como si te hiciesen una radiografía. Cuando llevas unas cuantas sesiones, hay visita con enfermería de radio. Son personas cercanas, amables y muy humanas. Me han mirado el pecho, todo bien, a pesar de tener la zona muy sensible, especialmente la cicatrices de las operaciones de la mama izquierda y la que me hicieron para quitarme el ganglio centinela. También noto hinchazón y la piel un poquito roja, aunque no tengo descamación ni ampollas. Día 11 de agosto, he terminado las 25 primeras sesiones, las que me han aplicado en todo el pecho, sólo me faltan 8 sesiones que van a radiar en la zona donde me extrajeron el tumor. Ahora sí tengo la piel de la mama izquierda muy roja, especialmente la zona del pezón donde me ha salido una herida, tengo que ponerme una pomada para aliviar el dolor. Día 17 de agosto, me recibe como siempre, con alegría y muy didáctico mi oncólogo radioterapeuta. Todo está bien, a pesar de tener la piel muy roja, no hay descamación ni ampollas y la herida del pezón está mejor. Me faltan 3 sesiones y cuando las termine, si todo va como hasta ahora, no tendré que visitarme más con él. Me ha comentado que tendré una sensación de fatiga, debilidad, agotamiento o una profunda falta de energía, es debido al tratamiento. Hoy 20 de agosto, acabo de llegar a casa de mi suegra para dejar a Marc. En este viaje que estoy a punto de finalizar, mi suegra, ha sido el equipaje perfecto. Al momento recibo la llamada de Francesc, mi copiloto, me viene a buscar para acompañarme. De camino al ICO, me parece increíble que mañana no tenga que volver, después de 33 días yendo a diario. Francesc va conduciendo, yo estoy ausente en mis pensamientos y mentalmente hago un repaso de todo lo que he pasado durante estos 8 meses, me emociono, incluso ahora escribiendo aquí delante del ordenador, porque jamás pensé que me pudiera pasar esto, pero por otro lado, agradecida por todo las cosas buenas que he aprendido a lo largo de este trayecto. Tengo suerte. Al salir del vestuario y cerrar esa puerta, me invade una gran sensación de emociones, me contengo para no llorar, aunque es por alegría y felicidad. Subimos las escaleras y salimos fuera… ¡buaah! ¡Libre! [tumblr_photoset id=13762 /]
  • La quimioterapia

    Miércoles 18 de marzo, tengo que irme a dormir pronto, mañana es el gran día. Vueltas y vueltas sin parar en la cama, nervios e inseguridad. En mi cabeza la palabra “quimio” no desaparece, la tengo incrustada en mi mente. Repaso los efectos secundarios que el médico me comentó que posiblemente sucediera… lo peor para mí es la alopecia. Debo intentar desconectar y dormir. Al día siguiente, camino al Hospital Josep Trueta. Me acompaña Francesc. Aunque él no lo demuestre, sé que también está nervioso. Entramos por la puerta de Medicina Nuclear, la entrada es un pasillo largo y gris, al entrar me produce una sensación fría. Me tiemblan las piernas y tengo un nudo en la garganta. Llegamos al mostrador del ICO (Institut Català de Oncología), la secretaria me comenta que me llamarán por el altavoz y después hay que pasar al Hospital de Día 1. Todo está indicado con carteles con el anagrama del ICO y predomina el color naranja. Hay información para cualquier tipo de ayuda que necesite. Escuché mi nombre en la sala. Abrí una puerta de cristal transparente, imaginé que dentro podía encontrarme con personas que lo estaban pasando mal, que sería un lugar triste. Pero mi sorpresa fue, que al entrar percibí todo lo contrario, sentí paz y tranquilidad, mis piernas dejaron de temblar. Era una sala grande, con música ambiente, con diez butacas una al lado de la otra, donde había gente sentada, algunos durmiendo, otros leyendo un libro, otros simplemente con la mirada ausente en sus pensamientos… Enseguida se me acercó una enfermera muy agradable y simpática. Me indicó que tenía que ir a la butaca número 10, la del fondo. Jamás olvidaré ese día, esa butaca, donde empezaría una gran experiencia, llena de nuevas amistades, nuevos sentimientos. De algo tan negro que me imaginaba, se fue convirtiendo en una luz cada vez más clara. Entendí que el tratamiento de la quimioterapia al que veía como un enemigo, al que le tenía miedo, en realidad se convertiría en mi aliado, entendí que lo necesitaba y agradecí poder tenerlo. Al lado de mi butaca, tenía un carrito para colgar las bolsas con la medicación, donde conectan un tubito transparente y me lo “enchufaron”, como digo yo, al porta-cath que me habían puesto debajo de la piel en el pecho. Empecé la quimioterapia. El primer día estuve 6 horas y media. El tiempo y la velocidad del suministro de los fármacos lo controlan a través de una bomba colocada entre la bolsa del fármaco y el porta-cath. En la primera sesión hay que introducir la medicación poco a poco, se debe controlar que no haya ninguna reacción alérgica y que se tolere bien. Las enfermeras y auxiliares siempre están atentas a cualquier gesto de los pacientes, predispuestas a ayudar, a cuidarte, a orientarte. Mi enfermera me dijo que podía levantarme para ir al baño, comer algo si me apetecía, leer, coger la tablet o el móvil, dormir. La medicación de mi tratamiento se compone de dos fármacos, el TAXOL que puede producirme efectos secundarios como, náuseas, vómitos, diarreas, llagas en la boca, neuropatía (dolor en las articulaciones) y lo que es seguro es alopecia. Y el HERCEPTIN, que no tiene efectos secundarios. Al cabo de un ratito, noto que me entra sueño y estoy un poco mareada. Es por un antihistamínico que se llama Polaramine y que me deja como si flotara por las nubes. Al terminar mi sesión, nos vamos a casa. Me estiro en el sofá, tengo sueño, en la boca y en la garganta me ha quedado gusto a medicamento, pero me encuentro bien. Después de cenar tengo que tomarme dos pastillas que me recetó mi oncólogo, una es para evitar vómitos y la otra es de cortisona. Por la noche en la cama, después de dar una cabezada agotada por el cansancio y los nervios me desperté empapada de sudor y así sería durante las primeras sesiones. Mi cuello y mi cara se enrojecieron, tenía muchos sofocos, estos síntomas los tendría todas las noches después del tratamiento. Al cabo de unos días tengo dolor de barriga, por estreñimiento y otras veces por diarreas. Desde entonces no he vuelto a tomar leche ni café, del resto de alimentos como de todo. Empezaron a pesarme las piernas, estoy muy cansada. Por las noches no puedo dormir debido a otro efecto secundario, el insomnio. Sangro muy a menudo por la nariz y la menstruación me ha desaparecido. ¡Tanto que yo he renegado de ella! y ahora la echo de menos, porque estos sofocos, no los aguanto. A las dos semanas de haber empezado la quimio, me aconsejan que me corte el pelo, pronto empezará a caerse, es mejor que lo tenga corto, tengo que acostumbrarme y así la impresión no será tan fuerte. Llevo cuatro sesiones y al tocarme la cabeza noto que empieza a caerse el pelo. Dos días más tarde, estando en la ducha, veo en la bañera muchísimo pelo. Pensé, ¡llegó el momento! En ese instante, me invade un miedo terrible, lloro sin parar, empecé a ser consciente de mi enfermedad, no lo había querido reconocer, pero ese detalle inicial de la alopecia me hizo ver la realidad. En la tarde del 14 de abril estoy en la peluquería, con mi copiloto en esta aventura, me voy a cortar el pelo al cero. Unos días antes habíamos hecho una especie de juego con Marc, Francesc y conmigo, el que se cortase el pelo más corto ganaba. Así que se lo cortaron casi al cero, pero yo era la última. Al llegar a casa, le enseñé la cabeza y sin pensárselo me dijo: ¡mama, qué guapa estás! ¡No te dejes más el pelo largo! Has ganado. Fuimos a un centro capilar para ver qué tipos de pañuelos y pelucas tenían. Al probarme las dos cosas, tuve claro que me pondría los pañuelos, me sentía más a gusto. Al raparme la cabeza, me quité un peso de encima, había estado obsesionada, me atormentaba con la caída del pelo. Me sentí psicológicamente liberada. Me puse mi pañuelo a conjunto con mi modelito y salí a la calle, con la cabeza bien alta. ¡Pues sí! tengo cáncer, hago quimioterapia y me he rapado la cabeza. Ahora no hay tabús, no escondo mi enfermedad, fuera miedos, lo tengo totalmente asumido. Hay que sonreír, porque con una sonrisa, todo se ve diferente. Esa iba a ser mi arma, la SONRISA. Hoy es jueves y me toca mi cita semanal con la bolsa de color amarillo, el color de la dosis de quimioterapia. Llego a recepción, tienen que verificar que he ido y en ese momento preparan mi medicación. Espero a que me llamen por el altavoz, a veces me toca ir al Hospital de Día 1 otras al 2. Me llaman enseguida. Tengo preparada mi butaca. Las enfermeras y auxiliares son encantadoras. Me transmiten tranquilidad y seguridad. Antes de empezar con la sesión, me preguntan cómo me encuentro y qué efectos secundarios he tenido durante la semana. Cuando estoy recibiendo el tratamiento, los pacientes que tenemos al lado solemos comentarnos cómo nos va, compartimos inquietudes y nos damos ánimos. Se crea un espacio muy humano. Los fármacos de la quimioterapia son muy fuertes y destruyen a las células de nuestro organismo, hay que controlar como afecta la medicación a mi sistema interno y cada quince días tengo que hacerme una analítica de sangre, mi oncólogo valora que los niveles de glóbulos, plaquetas, hematíes, etc…, estén bien y así continuar con la quimio. Los análisis me los hago en el laboratori donde trabajo, agradezco el apoyo que me dan todo el equipo. Gracias a todos. Ahora me doy cuenta del largo camino que he recorrido y lo poquito que me falta para llegar a la meta. Me quedan pocas sesiones, estoy más cansadita, el pelo ya se ha caído del todo, tengo la cabeza como una bombilla, pero tengo que reconocer que ahora me lavo la cabeza en un minuto, estoy lista en un momento, sin secador, sin planchas del pelo, eso sí, me maquillo un poco más. He notado que tengo muchos despistes, la memoria me falla bastante, al principio no le daba importancia porque eran pequeños detalles, ahora cada vez los olvidos son más frecuentes. Mi oncólogo me explica que es un efecto secundario y tardaré en recuperar la memoria, más o menos un año, una vez finalizada la quimioterapia. Jueves, 4 de junio, ¡última sesión de quimioterapia!, estoy eufórica, contentísima, no me lo creo, ¡ya está! Escucho mi nombre por megafonía, tengo que ir al Hospital de Día 2, me ha tocado una habitación con una cama, estoy sola sin nadie al lado; como siempre, me acompaña Francesc, que puede entrar. Francesc ha venido a todas las sesiones, ha estado a mi lado en todo momento. No ha demostrado debilidad en ningún instante, todo lo contrario, me ha dado mucha seguridad y confianza desde el primer día. Aunque, conociéndolo, sé que lo ha pasado mal y que ha estado muy preocupado. Pero es una persona muy fuerte. Gracias príncipe, te quiero. Siempre llevo un libro, pero me suelo quedar dormida con el Polaramine (antihistamínico) y cuando me despierto, casi ha terminado mi sesión. La bomba por la que pasa toda la medicación empieza a pitar. La sesión ha terminado. Se acabó la quimioterapia. Las enfermeras me felicitan y me voy súper contenta a casa. Hace unos días a través de mi amiga Mónica, contacta conmigo M.S. que es instructora del máster class de Zumba, me explica que ha organizado un evento benéfico contra el cáncer y que si puedo, le gustaría que saliera con ella y otros instructores a bailar una coreografía. Puedes contar conmigo, si mi cuerpo me lo permite, ¡por supuesto! Me hace mucha ilusión porque es por una buena causa. Tengo que intentar recuperarme, coger fuerzas, porque es el sábado (dos días después de terminar la quimioterapia), espero estar bien, pero nunca se sabe cómo voy reaccionar al tratamiento. El mes de junio ha empezado con unas temperaturas muy altas, hace mucho calor y el pañuelo en la cabeza me molesta. Noto presión, cuando llego a casa enseguida me lo quito. Por la calle aún me cuesta, tengo la sensación de que todo el mundo me mira, pero he decidido quitármelo, me da igual, tengo que ir cómoda. Y la verdad es que nadie te mira, son cosas que tienes metidas en la cabeza. Las cejas y pestañas empiezan a caerse. Intento maquillarme siempre, incluidas las cejas, así me veo mejor. Día 6 de junio, me ha costado ir al máster class de Zumba, estoy muy cansada, pero ahí estoy, aunque no me aguanto y no puedo seguir. Ha venido mucha gente, todo un éxito, muy emocionante, ¡genial! , gracias a todos por venir en un momento tan especial para mí. Ha venido mi hermano, mi hermana, cuñados, cuñadas, sobrinos y sobrinas, mi suegra, mi prima María corriendo la pobre que no llegaba. Mis mejores amigas: Mónica, Marta, Ana, Yeni, algunas de hace tiempo que ni nos veíamos. Sònia y Albert ¡qué sorpresa!, también me he encontrado a una auxiliar del ICO de quimioterapia (me ha hecho mucha ilusión verla). Y más gente conocida, mostrando la parte solidaria en estas ocasiones que tanta falta hace. Con toda la adrenalina a flor de piel, vuelvo a casa, descansar hasta la próxima visita oncológica, hay que recuperarse durante un mes para la siguiente aventura, la RADIOTERAPIA. [tumblr_photoset id=13765 /]