SONRÍE, ¡HOY EMPIEZA UNA NUEVA VIDA!

Que de esto se sale, no es como antes...

Que de esto se sale, no es como antes...

 

Estoy en la cafetería del Hospital Josep Trueta, donde me reúno con  Gloria Martínez Pérez 36 años, una mujer luchando por superar el cáncer de mama. Buenos días Gloria, estoy encantada de poder hacerte esta entrevista, y compartir sensaciones que hemos vivido las dos. ¿Qué sentiste cuando te dijeron que tenías cáncer de mama? La primera reacción es inevitable, ¿Por qué a mí?, y después ¿Por qué a nadie? ¿Por qué ahora? ¿Por qué yo? Es una sensación de miedo. No tenía  ningún tipo de información,  no sabía la gravedad… y si voy a salir de esta… miedo por ti, por tus hijos, por tu familia y rabia. Necesitas unos días para soltar la rabia y el miedo, soltarlo todo. Esta enfermedad parece un tabú para muchas personas… ¿Crees que hablar de la enfermedad ayuda a superarlo? Sí, ayuda mucho, por desgracia cada vez hay más casos y se habla más, ayuda a quitarte el miedo a ti y a la gente. Antiguamente sentías la palabra cáncer… y era…uuff se muere… se relacionaba la palabra cáncer con la muerte. Al haber cada vez más gente  joven, lo bueno que tiene es que los jóvenes no les da miedo hablar de ello, y hace que la gente lo vea algo más natural, como algo más cercano… no tiene porque estar relacionado con la muerte, hay muchos tipos de cáncer, diferentes  pronósticos y diagnósticos, hablarlo  ayuda mucho a los que lo sufren y a los que les rodean. La verdad, es que a la gente de tú alrededor también sufren mucho, tú tienes un niño de 3 años ¿Cómo lo ha llevado él? Lo lleva con total naturalidad, también tengo al hijo de mi pareja que es más mayor, tiene 8 años él es más consciente, pero lo ha llevado muy bien.  Lo vive como algo muy natural, él guarda el recuerdo y el pequeño cuando sea mayor no lo recordará. Les gusta a los dos tocarme la cabeza, sin pelo… Los más pequeños a veces nos sorprende… ¿Cómo les explicaste que se te iba a caer el pelo? Yo les expliqué a los dos que tenía que pasar por un tratamiento para curarme, que habrían días que no me encontraría bien, que tendría que estar en la cama como cuando estas constipado, que puede ser que algún día me veáis llorar, que no quiero que os asustéis, y que se me va a caer el pelo,  y eso fue lo que más expectación les dio… ¿se te va a caer el pelo? ¿Te vas a quedar calva? Me decían los niños… y me dijo ¿Cómo el avi? (risas…) Y todas las chicas que conozco me dijeron que cuando llegara el momento de raparme el pelo, (que es bastante mejor que verte que se te cae por si solo) que los hiciese participes a ellos, y entonces eso hice, vino una amiga mía a casa que es peluquera y les dije: vamos a jugar a un juego, y ellos cogieron la máquina y me ayudaron a rapármelo. El pequeño se quedo un poco como diciendo: ¿Qué estás haciendo? (risas) ¡Se ha vuelto loca mi madre! Con lo que le gusta a ella su pelo! Participaron los dos, como estuvieron presentes y lo hicimos de la manera más natural y si me tenía que hartar de llorar lo hacía cuando ellos estaban dormidos, lo han vivido y lo siguen viviendo normal. Aunque el pequeño me viene, me toca y dice ¿La mama no té cabell? Y el otro está pendiente… como cuando estaba embarazada, que me decía… ¿ha salido ya el Jan? Y yo... no… pues ahora con el pelo igual ¿ha salido ya el pelo? (risas) Tiene más ganas él que yo… (Risas), así que lo han vivido muy natural y sin miedos. En la operación te quitaron el pecho izquierdo, te hicieron la mastectomía, ¿fue dolorosa la recuperación? No, en mi caso no. Tienes una cicatriz en la axila y otra por la mastectomía entera, te tiba, lo que peor  pasé fue que era 27 de julio y hacía mucho calor y eso implica que sudas, y mientras estas con la cicatriz no te puedes bañar, mucho escozor, mucho picor, el calor me lo hizo pasar muy mal. Hay diferentes momentos que tienes molestias, como a la hora de dormir, me tuve que hacer de un cojín para apoyarme, y vas pillando pequeños trucos para poder llevarlo bien.  Esta enfermedad nos acaba enseñando muchas cosas, sobre todo, psicológicamente… Gloria, cuando llegas a casa, después de la operación, te quitas el vendaje, ¿te cuesta mirarte al espejo? Sí, muchísimo. Eso cuesta, y aquí tienes que trabajarte más el tema psicológico, porque es impactante. Cuando salgo de la ducha, lo primero que tengo delante es un espejo, entonces, al principio salía de espaldas, no quería verme, porque primero quería prepararme psicológicamente, lo suficiente para no derrumbarme cada vez que me duchaba. Aun así, a día de hoy, el impacto es importante, pero te vas habituando y mis hijos me ven, no se asustan, no se extrañan. Cuando ya lo tienes más o menos normalizado, llega el momento que te tienes que rapar el pelo, es como volver medio paso atrás. De golpe, vuelves a salir de la ducha, tienes el espejo delante, y te ves sin pecho y sin pelo. Angustia e impacto visual hacia ti misma. Cómo comentaba antes, la parte psicológica en esta enfermedad es un factor muy importante. ¿Has necesitado ayuda psicológica? No, me lo he trabajado yo mucho, los ánimos yo sola, y agarrarme a todo lo que me hiciera más fuerte, mi familia, mis amigos y el apoyo de todo el mundo. Si se necesita ayuda, nadie tiene que sentir vergüenza, si lo hubiera necesitado lo hubiera hecho, aquí en el ICO te la ofrecen y también a los familiares. Y Después de tu operación, a tu hermana también le diagnosticaron cáncer de mama. Y este camino lo lleváis las dos juntas, ¿verdad? Si, de caras a los padres, que una hija tenga cáncer es duro, pero que les toque vivir con dos hijas es todavía más duro. Mis padres se están comportando como dos campeones. Y a mi madre cada día la admiro más porque es la que va tirando del carro de todo el mundo, mi padre también, pero es más sensible, más llorón… y mi madre es la que saca el coraje y la fuerza para tirar todo para adelante. Ella para mi es lo más, sin ella no hubiéramos podido salir de esto. Y dentro de lo malo, vamos cogidas de la mano, mi hermana y yo. Dentro de la desgracia que nos ha pasado a las dos, no estamos solas. Voy un pasito por delante, y le sirvo un poquito de guía a ella, le doy consejos pero ella también hace su trabajo, y se está comportando como una campeona. Juntas siempre es mejor, aunque sea algo malo… pero estamos para lo bueno y lo malo. Durante todo este trayecto te encuentras por el camino cosas buenas y otras no tantas…¿Que ha sido lo más duro para ti? Que le diagnosticaran cáncer de mama a mi hermana. Fue lo más duro porque ella lo pasó fatal cuando me lo diagnosticaron a mí, en marzo me quitaron un tumor benigno del abdomen y estuvo conmigo noche y día, sé que lo pasó muy mal, y soy su hermana pequeña. Como ha venido todo muy seguido, y aun no se había acabado de recuperar de todo emocionalmente, al diagnosticarme cáncer de pecho, ella cayó empicada. Sensible somos las dos, pero ella es más sentida.  Cuando a ella le confirmaron que también tenía cáncer,  para mí fue más duro que mi propio caso. Me asusté mucho, no sabía cómo lo iba a frontar ella, me daba miedo que se derrumbaran mi hermana y mis padres, y eso fue muy duro. Aunque también es duro verse sin pecho, sin pelo, ver que la gente que te quiere sufre por ti... pero la verdad, que lo que más me impactó fue que le diagnosticaran cáncer a mi hermana, no me lo esperaba. Van pasando etapas, momentos que parecen que nunca llegan, pero has acabado una parte importante LA QUIMIOTERAPIA, y ahora… ¿cuál es tu siguiente paso? Ahora vendrá la radioterapia y el tratamiento hormonal del tamoxifeno, y esperar que llegue el momento de la reconstrucción, que tiene que pasar unos cuantos meses. Todo quedaría aquí si no hay ningún cambio. Dentro de lo malo, estoy en un caso bueno, tiene buena solución ya que estaba en grado 3, con 2 ganglios afectados, pero habiéndome hecho una mastectomía todo ha ido fuera. Se dice que hay un antes y un después de la enfermedad, ¿el cáncer te ha cambiado la vida? Sí. Mucho. Ves la vida de otra manera, le das importancia a cosas que hasta ahora ni tan siquiera te preocupabas y le restas importancia a otras cosas que antes te importaban. Ahora mismo en una situación como esta que te hace pensar, te hace crecer como persona,  ahora hay preocupaciones de años atrás que me parecen ridículas, te das cuenta que pierdes el tiempo en cosas que no valen la pena. Aprendes a vivir más tranquila, más pausada. Ahora no ves a la gente cuando las saludas, ahora las abrazo. Tu cuerpo te pide abrazar a la gente. Valoras muchos esos gestos de cariño. Sí, el cuerpo te pide más cariño. Y ya para finalizar la entrevista, Gloria, ¿Qué consejo le darías a un paciente que empieza con esta enfermedad? Que no decaiga, que luche, que deje los miedos atrás, la ciencia avanza mucho, y de esto se sale. Lo que no puedes hacer es dejarte vencer, tener fuerzas y ánimos, es súper importante. Lo fundamental es el positivismo y la decisión, eso le intentaba trasmitir a mi hermana, no solo pensar: “Si me voy a curar!” Sino también la decisión, “me voy a curar, pues voy a curarme”.  Cáncer no es sinónimo de muerte, no lo es. Hay gente que no lo pasa bien, que no lo llega a vencer, pero son casos extremos, pero el cáncer de mama como muchos otros, con un buen tratamiento se vence. Empeño, decisión y no perder nunca la sonrisa. Cualquier bache, imprevisto, apoyarse en la gente que te quiere. Hay que tirar para adelante, si vas para atrás que sea solo para coger fuerzas. Que de esto se sale, no es como antes.